El alcohol como principal responsable de accidentes de transito

Está perfectamente demostrado que el alcohol deteriora marcadamente la función psicomotora y la capacidad para conducir con seguridad. Quizás uno de los efectos más importantes, es que el alcohol aumenta el tiempo de reacción, es decir, aumenta el tiempo que tarda la persona, después de percibir plenamente las sensaciones y/o recibir información, en decidir qué debe hacer y cuándo actuar. Asimismo, el alcohol produce importantes efectos sobre la coordinación bimanual, deteriorándola, y sobre la atención y la resistencia a la monotonía. En relación con este último aspecto, la atención es un factor decisivo, ya se trate de atención concentrada (referida a un solo objeto), o difusa (que se distribuye simultáneamente en rapidísima sucesión entre numerosos objetos). Además, se altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia y la situación relativa del vehículo, así como la capacidad para seguir una trayectoria o hacer frente a una situación inesperada.

 

Según un informe (global y por país) publicado el lunes por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Latinoamérica es la segunda región en el mundo con mayor consumo de alcohol per cápita y, dentro de ésta, Chile y Argentina lideran la lista con una ingesta anual per cápita de alcohol puro de 9,6 litros y 9,3 litros, respectivamente.

 

Este estudio, que recopila información sobre el consumo de alcohol basándose en información provista por los propios países, determinó que en el mundo se bebe 6,2 litros de alcohol puro per cápita, según explicó Shakhar Saxena, director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, informa Excelsior.

 

El ranking de América Latina lo lidera Chile, con un consumo anual per cápita de 9,6 litros de alcohol puro. Por año, los hombres beben, en promedio, 13,9 litros y las mujeres, 5,5. Allí, las bebidas más populares son el vino (41% del consumo), la cerveza (30%) y las bebidas blancas (29%).

 

En segundo lugar, se encuentra Argentina, con una ingesta anual per cápita de 9,3 litros. En cuanto a los géneros, en promedio los hombres y mujeres consumen por año 13,6 litros y 5,2, respectivamente. Al igual que en Chile, las bebidas más populares son el vino (48% del consumo) y la cerveza (41%).

 

Los siguientes países en la lista, en orden, son Venezuela (8,9 litros), Paraguay (8,8), Brasil (8,7), Perú (8,1), Panamá (8), Uruguay (7,6), Ecuador (7,2), México (7,2), República Dominicana (6,9), Colombia (6,2), Bolivia (5,9), Costa Rica (5,4), Cuba (5,2), Nicaragua (5), Honduras (4), Guatemala (3,8) y El Salvador (3,2).

 

Según los datos aportados por el informe, en 2012, 3,3 millones de personas murieron en el mundo por consumo de alcohol excesivo, o sea, un 6% de las muertes ese año o “una muerte cada 10 segundos”, caracterizó Saxena. También se destacó que el abuso de alcohol puede aumentar la vulnerabilidad a enfermedades infecciosas.

 

Fuente: http://bancaynegocios.com/venezuela-es-el-tercer-pais-con-mas-consumo-de-alcohol-en-america-latina/

Cerca de un 33% de los accidentes con víctimas mortales en Venezuela se deben a los efectos del alcohol en la conducción. El alcohol es por tanto, la causa que más incidencia tiene en la accidentalidad, convirtiéndose de esta forma en una de las lacras más graves de las carreteras. Cada fin de semana mueren decenas de personas menores de 30 años a lo que hay que añadir otras lesiones, en algunos casos irreversibles, que obligan a una persona a depender de una silla de ruedas para el resto de sus días. Y en todos estos datos el alcohol tiene mucha culpa: en el 37% de los accidentes se detecta un nivel de alcohol superior al permitido.

 

Recuerda que en Venezuela: El Reglamento de la Ley de Transporte establece que no se podrá circular con un vehículo cuando la tasa de alcohol en sangre sea superior a 0,8 gramos por litro.

 

Pruebas de alcoholemia. Todos los conductores de vehículos están obligados a someterse a las pruebas de alcoholemia. Igualmente, todos los usuarios de la vía que estén implicados en algún accidente. La prueba se realizará mediante la verificación de aire espirado mediante etilómetros oficialmente autorizados y homologados.

 

¿Cómo se mide la alcoholemia?

La concentración de alcohol en la sangre (CAS) es un elemento esencial para establecer un vínculo entre el consumo de alcohol y los accidentes de tránsito. Las investigaciones sobre el papel del alcohol en los accidentes de tránsito requieren que se distingan aquellos en que el alcohol fue un factor causal de aquellos en los que no lo fue. Si bien a menudo es difícil atribuir un accidente a una causa o varias causas en particular, la determinación del consumo de alcohol como factor causal a menudo se basa en la presencia (o no) de alcohol en la sangre de las personas involucradas.

 

La alcoholemia puede ser medida sometiendo a una prueba una pequeña muestra de sangre o de orina, o mediante el análisis del aliento. La cantidad de alcohol en la sangre es descrita en términos de la CAS, que por lo general se mide como:

• Gramos de alcohol por cada 100 mililitros de sangre (g/100 ml)

• Miligramos de alcohol por cada 100 mililitros de sangre (mg/100 ml)

• Gramos de alcohol por cada decilitro de sangre (g/dl)

• Miligramos de alcohol por cada decilitro de sangre (mg/dl)

• Otra medida apropiada.

Los niveles de CAS autorizados para conducir varían de un país a otro, o de un estado a otro, y fluctúan entre 0,02 g/100 ml y 0,10 g/100 ml (véase el cuadro 1.2) (19).

 

En este manual se describe la alcoholemia o CAS en términos de gramos de alcohol por cada 100 mililitros de sangre

¿Cuáles son los efectos del alcohol en la conducción?

Los efectos más destacables son los siguientes:

  • Disminuyen los reflejos.
  • Sensación de excitación y sobre valoración de las propias capacidades.
  • Aumenta el tiempo necesario para reaccionar ante un peligro inesperado. Disminuye por tanto, la capacidad para calcular distancias y velocidades.
  • Disminuye la agudeza visual y aumenta la sensibilidad al deslumbramiento.
  • Se pierde el autocontrol: el sujeto se vuelve agresivo e irritable.
  • Los movimientos se vuelven torpes, dando lugar a frenazos, zigzagueo y volantazos.
  • Se presentan problemas de equilibrio y alteraciones en el oído y en el habla: disminuye la agudeza auditiva y se traba la lengua.
  • Aumenta la resistencia al dolor por el efecto sedante que tiene el alcohol.
  • Se producen alteraciones respiratorias.
  • Falla la memoria y la capacidad de orientación.
  • Produce somnolencia.